Retrato de Marta Guerrero Montes, pintora.

Biografía

Biografía

Diseñadora de moda de formación y pintora por vocación: toda una vida persiguiendo la luz del paisaje.

Marta Guerrero Montes nació en Madrid. Tras estudiar en el Colegio Mater Inmaculata, cursó Diseño de Moda en la Universidad Politécnica de Madrid. Ya en esos años despertó en ella una clara vocación por la pintura —muy especialmente por el impresionismo—, impulsada por sus profesores de Bellas Artes en la asignatura de Análisis de Formas, que estudió durante tres años. Fue entonces cuando pintó sus primeras obras, combinando el diseño de moda con la pintura y mostrando ya su predilección por el paisaje.

De la moda a la pintura

En su primera etapa trabajó como estilista para diversos grupos musicales y colaboró en portadas de discos para sellos como Sony BMG o Ariola, en revistas de moda y en catálogos para casas de diseño y marcas de moda. Desarrolló además varias colecciones de bisutería con resina, cristal reciclado, piedras semipreciosas y sedas.

A principios de los años noventa se incorporó a una de las empresas de moda más importantes de España, donde ha desarrollado su carrera en escaparatismo e implantación de producto y, más tarde, asesorando en tendencias a diversas marcas, con presencia en las grandes ferias internacionales de Milán, París, Londres y Nueva York.

En casi tres décadas dedicadas a la moda, nunca ha dejado de pintar.

«De pequeña decía que, cuando fuera mayor, quería ser pintora.»

Marta Guerrero Montes

Su pintura

Hoy su obra se define por el paisaje de clara inspiración impresionista, trabajado sobre todo en óleo sobre lienzo. También pinta con acuarela, gouache, acrílico y pastel, e incluso ha experimentado con materiales tan poco habituales como el esmalte de uñas o la sombra de ojos.

Ha participado en exposiciones colectivas en diversas empresas y fundaciones y, en 2026, presentó una exposición individual de acuarelas en el Coworking Puerta de la Sierra, en Venturada (Madrid). Buena parte de su obra ha sido adquirida por coleccionistas de su entorno personal y profesional.

En sus palabras

«A la hora de decidir qué estudiar dudaba entre Bellas Artes y Diseño de Moda. Pensaba que no podría vivir de la pintura y me dediqué a la moda durante treinta años. Pero nunca he dejado de pintar.

He pasado por muchas etapas: impresionismo, expresionismo, hiperrealismo, surrealismo y abstracción, que es la que más me cuesta. Pero el denominador común siempre es la naturaleza.

Los colores del cielo, el agua y sus reflejos, el mar, las islas, los bosques y los parques me inspiran cada vez que viajo, y también cuando cierro los ojos para relajarme. Eso me atrapa, me obsesiona y me apasiona. Por eso quiero compartirlo, por si le pasa a alguien más al contemplar mis cuadros.

Y si consigo crear rinconcitos felices en muchas casas, yo seré aún más feliz.»